Pasta al pesto en 20 minutos
Cena de veinte minutos que sabe a más. El agua de la pasta es el ingrediente secreto.
Cena de veinte minutos que sabe a más. El agua de la pasta es el ingrediente secreto.
Una buena pasta al pesto se hace en lo que tarda en cocer la pasta. La clave para que quede cremosa y no seca es no echar el pesto en la sartén al fuego (el calor lo amarga y apaga el verde), sino emulsionarlo con un poco de agua de cocción de la pasta, que lleva almidón y liga la salsa.
Pon a hervir agua con sal y cuece la pasta según el paquete. Reserva un vaso de agua de cocción antes de escurrir.
Mientras, haz el pesto: tritura la albahaca, los piñones, el ajo, el parmesano y el aceite con una pizca de sal. No te pases triturando para que no se caliente; mejor a golpes.
Escurre la pasta y, fuera del fuego, mézclala con el pesto en un bol amplio.
Añade un par de cucharadas de agua de cocción y remueve: verás cómo la salsa se vuelve cremosa y abraza la pasta. Ajusta con más agua si hace falta.
Sirve enseguida con un poco más de parmesano y, si quieres, unos piñones tostados por encima.
Escalda la albahaca 5 segundos en agua hirviendo y pásala a agua con hielo antes de triturar: mantiene el verde intenso y suaviza el amargor. Opcional, pero se nota.
Veinte minutos, una sartén y una sola olla. La cena de después de un día largo no tiene que ser triste.
Carmen escribe la cocina del día a día: rápida, realista y pensada para quien llega cansado a casa. Defiende la buena despensa, el aprovechamiento de las sobras y las recetas de pocos pasos que se repiten porque funcionan.